Perdonar puede mejora tu salud

El perdón ayuda mejorar tu calidad de vida, debido a que ofrece muchos beneficios para el organismo. Vivir sin resentimientos y rencor puede prevenir diversas enfermedades físicas y mentales.

De acuerdo con algunas investigaciones, el resentimiento y la falta de perdón aumentan la presión sanguínea, bajan las defensas corporales, y fomentan la depresión y el estrés.

Además, el avance energético del cáncer se puede interrumpir cuando se evitan las aflicciones y los traumas no resueltos.

Los especialistas aseguran que al abandonar los sentimientos como la ira, la culpa, el resentimiento, la decepción o el deseo de venganza, se libera una enorme cantidad de energía.
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Aprende a perdonar

Con el objetivo de que elimines los pensamientos y sentimientos negativos, y crezcas espiritualmente, aquí te damos algunos consejos para aprender a perdonar:

Replantea tus juicios: Piensa en olvidarte de todas las situaciones, ofensas e injusticias que has vivido durante tu vida, debido a que éstas gastan parte de tu energía mental y emocional. Libérate de estas ataduras para que disfrutes del amor, la tolerancia y la alegría, que favorecerán tu bienestar.
Perdónate a ti mismo: Reflexiona un poco en que nadie es totalmente bueno ni malo, tanto tú como el resto de las personas reaccionan de acuerdo a como están programadas mentalmente, a lo que han aprendido o se les ha inculcado. Si eres tolerante con tus propias culpas y fallas del pasado, si entiendes y aceptas tus sombras psicológicas, estarás en mejor disposición de hacerlo con los demás.
Saca tu disgusto: Es preferible exteriorizar tu enojo en el momento en que ha sido provocado, en vez de guardarlo; sin embargo, no excedas la impulsividad ciega o la ira irreflexiva.
Detecta la importancia: Concédele a cada suceso el valor que merece.
Descubre la intención del otro: Encontrar la verdadera motivación de tu ofensor y las razones profundas de su conducta, te llevará a ser más condescendiente con él y a verlo como víctima de sus propios errores y carencias.
Admite tu responsabilidad: Reconoce tu parte de responsabilidad en el asunto, habla con claridad y directamente, evitando los malentendidos o suposiciones.

Recuerda que ante un problema, lo mejor es acercarte a la otra persona para comunicarse. Es importante elegir bien el momento, sentarse a hablar con calma. Ten siempre una postura conciliadora para aclarar el conflicto y resolver la discusión sin resentimientos. Y tú, ¿cuántas veces has perdonado?

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