Se reinventan cámaras digitales

La cámara del iPhone escondía una advertencia para las fabricantes de cámaras digitales: la competencia sería fuerte. Desde que Apple presentó al mundo su teléfono inteligente en 2007, Nikon y Canon han visto caer sus acciones más de la mitad. Y por si fuera poco, se suman ahora otros equipos como el Lumia 1020 y sus 41 megapixeles en la cámara, además de los lentes adaptables para los móviles, como los presentados por Sony recientemente.

Si bien la venta de las cámaras digitales no ha dejado de crecer, ha ido en desaceleración. En México según las cifras más recientes de IDC, en 2010 se vendieron alrededor de 2.26 millones de unidades, mientras que para 2012 la cifra fue de 2.57 millones de dispositivos digitales para tomar fotos. Sin embargo, los mercados emergentes todavía representan fuertes ganancias para las firmas japonesas.

Más ingresos en emergentes

Para Canon, América Latina, con países como México y Brasil, fue la que representó el mayor crecimiento en ventas en el segundo trimestre de 2013, con 16 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado, a 2 mil 849 millones 313 mil dólares.

A Nikon la región le generó 2 mil 197 millones 915 mil 122 dólares en el tercer trimestre de 2013, apenas .97 por ciento más que en el mismo periodo de 2012, pero por arriba de otras zonas, como China, donde incluso bajaron sus ingresos.

Los mexicanos siguen comprando cámaras digitales por el precio, dijo a Excélsior Cristina Rivas, gerente de consumo de la firma analista IDC México.

De las unidades vendidas en el país en 2012, 46 por ciento correspondió a dispositivos de menos de 150 dólares, y 34 por ciento de entre 150 a 199 dólares.

Alternativas móviles

Pero no hay que perder de vista que una región no puede salvar a una compañía entera. Para la firma de análisis ReportLinker, en los últimos seis años el panorama mundial para las fabricantes de cámaras digitales no ha sido favorable.

“Uno de los principales inhibidores han sido los smartphones y las tablets”, dijo Rivas.

Tanto las acciones de Nikon como las de Canon así lo han resentido. Los títulos de la primera valían 34.7 dólares por unidad el 27 de septiembre de 2007; el viernes pasado cerraron en 18 dólares cada uno. Canon ubicaba el valor de sus acciones en 55.11 dólares por título hace seis años y el viernes cerró en 31.79 dólares por papel.

Incluso Sony ha perdido valor en sus acciones desde hace seis años, cuando registró precios de hasta 51.14 el dos de octubre, mientras que ayer cerró en 21.29 dólares por título; sin embargo, el gigante japonés ha sabido diversificar su negocio.

La competencia está no sólo en las cámaras, sino en todo un ecosistema que incluye apps como Instagram, que permiten tomar fotos, editarlas y subirlas a Facebook y Twitter inmediatamente, lo que reduce cada vez más el número de clientes que deciden gastar en una cámara digital, aunque ésta tenga conexión a WiFi.

Pese a ello, Sony sigue apostando a las cámaras en alguna medida con sus modelos profesionales y semi profesionales que, a decir de Rivas, son un mercado de nicho, pero sobre todo con sus lentes adaptables a los smartphones QX100 y DSC-QX100, que tienen una resolución de hasta 20.2 megapixeles, incluso más que la semiprofesional Alpha 360 de 10 megapixeles.

“Las cámaras que se intercambian en los smartphones sí pueden dar un impulso a la desaceleración de las digitales, aunque todavía es temprano para saberlo”, dijo Rivas.

Kodak, víctima de su creación

La cámara digital nació en 1974 en el laboratorio Eastman Kodak, de la imaginación del ingeniero Steve Sasson.

La pionera de la fotografía se mostró inmediatamente interesada y se hizo de millones con sus pantentes y cámaras; sin embargo su modelo de negocios no alcanzó para estar a la altura de la revolución que venía con teléfonos que incluían cámaras provocando así que la empresa, fundada por George Eastman en 1888, se declarara en bancarrota el año pasado.

En 2003 sus ingresos eran de 13 mil 300 millones de dólares y para 2011 fueron de 6 mil millones.

Gracias a que Kodak se apegó al Capítulo 11 de la Ley que protege de bancarrota a las firmas en Estados Unidos, pudo seguir operando durante ese año con financiamientos como el de Citigroup, por 950 millones de dólares.

Kodak buscó vender su portafolio de mil 100 patentes de “imágenes digitales”, para recuperar el dinero perdido en sus operaciones. Así, en septiembre de 2013, la firma logró salir de bancarrota.

Pero el precio fue alto, la firma que en 2000 firmó un contrato por 74 millones de dólares para mantener los derechos sobre el nombre del Teatro Kodak, ubicado en Hollywood y usado para la ceremonia de los premios Oscar, vendió sus patentes de imagen digital al Plan de Pensión Kodak de Reino Unido a cambio de 650 millones de dólares, lo que inhabilita a la firma para volver a fabricar cámaras ni impresoras de consumo.

Otra parte de sus documentos relacionados al negocio de las imágenes fue vendida a una compañía japonesa, Brother Industries por 210 millones de dólares, lo que le permitió reunir 895 millones de dólares para fondear sus operaciones una vez que saliera de bancarrota.

Tras reinar en el segmento, Kodak está por iniciar un camino nuevo, ya sin ser una empresa pública, continuará su reestructuración, y la firma calcula que su balance de efectivo global será de 815 millones de dólares en su primer año después de salir de la quiebra.

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